Muchos de los héroes y heroínas de arte cristiano surgen de un libro de mediados del siglo XIII, titulado “La leyenda áurea”, escrito por Santiago de la Vorágine, en el que se contaban las vidas y milagros de los primeros santos.

Las historias de sus viajes, milagros y martirios, y de sus vestigios milagrosos, fueron muy populares en los siglos siguientes.

Pero estos personajes, presentes en miles de obras, a menudo resultan difíciles de identificar. 

Por ejemplo, el pintor cuatrocentista veneciano Giovanni Bellini, también conocido como Giambellino , en su obra “Sacra Alegoría” (h.1430-1616) (durante mucho tiempo fue atribuida a Giorgione, se dice, por la disposición de la luz y la esfera dorada en la que se ve inmersa la obra) ,cuyo verdadero significado es incierto y se ha interpretado y debatido muchas veces, sobre los atributos divinos o como una meditación sobre la redención. 

Como podemos ver en el cuadro, el niño que agita el árbol para hacer caer las manzanas podría representar la inocencia anterior al pecado original. A la izquierda del patio celestial, la Virgen sentada en el trono , sobre el que cuelgan las uvas de la eucaristía. Apoyados en la balaustrada, se encuentran San Pedro y San Pablo, este último  blandiendo su espada hacia la figura de una infiel. A la derecha está Job, en representación del honrado del antiguo testamento y San  Sebastián, con una flecha clavada en el hombro.

Sobre el agua, San Antonio Abad desciende de las escaleras de la cruz hasta el centauro, que lo conducirá hasta San Pablo el ermitaño. 

Según la leyenda, San Sebastián (siglo III d.C.) fue un oficial cristiano de la Guardia Pretoriana romana que convenció a dos de sus compañeros de que era preferible morir a renunciar a Cristo. Sebastián  se invocaba para combatir las epidemias de pete, pues durante su martirio sufrió numerosos flechazos. Suele representarse como un hermosos joven desnudo, acribillado por múltiples flechas y mirando al cielo en busca de inspiración. 

Muchos símbolos secretos de las obras de arte siempre serán eso, secretos, y es apasionante intentar descubrirlos y  ese romanticismo de saber que algunos seguirán ocultos y que nos quedará el consuelo de admirar la belleza de las grandes obras. 

 

Actualmente, la obra “Sacra Alegoría” de Giovanni Bellini  se encuentra en la Galeria Uffizi en Florencia.