El arte occidental es abundante en variadas y ricas imágenes de la Virgen o Madonna, la madre de Jesús.  En cierto sentido, el Niño Jesús podría verse como su atributo.  Aparece representada en diferentes medios y formatos como grandes frescos y retablos o como en pequeños cuadros devocionales. Su popularidad como personaje se explica en parte por la propia doctrina de la Iglesia, que enfatizaba su virginización para el disuadir del pecado de la lujuria. 

Dicha virginidad suele reflejarse en un simbólico jardín amurallado, el hortus conclusus, que se presenta como un ejemplo para los santos y los mártires. 

También se puede representada en muchas obras, a una serpiente o un dragón, a través de los cuales vence el pecado. 

 Las iglesias siempre han albergado obras de arte representando a la Virgen, muchas consagradas a su figura, ya que se creía en el poder de mediación de esta. Acostumbra a aparecer al lado de San Juan Bautista en las representaciones del juicio final; los donantes suelen aparecer siendo presentados ante la Virgen de la mano de los santos.

 La Virgen siempre ha contado con un carácter protector: los artistas la pintaban dando las gracias por la liberación de algunas enfermedades, pecados… también como Virgen de la Misericordia, con su manto abierto, bajo el cual los elegidos o los fieles podían resguardarse.

Este tipo de imagen la solían encargar cofradías e instituciones de caridad que cuidaban a enfermos.

La MATER DOLOROSA, o Virgen de luto, muestra a la virgen llorando sola o  junto al cuerpo sin vida de Jesucristo.  LAS SIETE ANGUSTIAS DE NUESTRA SEÑORA, que suelen representar en forma de viñetas alrededor de su figura afligida, son la profecía de Simón («Este niño está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal»  de contradicción, la virginidad suele ser especificada, ¡ya ti misma una espada te atravesará el alma! ») la Huida a Egipto; la Pérdida del Santo Niño en el Templo; el Encuentro en el camino del Calvario: puede ver junto a una la crucifixión;  El Descendimiento y la Sepultura.

La PIETÀ surgió de la escena de La Lamentación sobre el cuerpo de Cristo muerto y se anticipa en imágenes del Niño Jesús tumbado sobre el regazo de su madre, aparentemente muerto.  Según la leyenda, María nació de la unión entre Joaquín y Ana como resultado de la Inmaculada Concepción, lo que significaba que estaba protegida de cualquier mancha de pecado original.  Desde la edad de tres años, se comportó como un adulto, consagrándose a la oración y la costura. Fue llevado al Templo para ser criada por sacerdotes y subió el tramo de escaleras que conducían al altar sin ayuda de nadie.  Le prometió a Dios que permanecería siempre virgen;  a la edad de doce años, los sacerdotes, perplejos, celebraron un consejo para decidir cómo encontraron encontrar un cónyuge adecuado para ella.  Siguiendo las instrucciones de un ángel, Joséy otros pretendientes fueron a dejar varas sobre un altar: el pretendiente cuya vara floreciera se casaría con ella.  Milagrosamente, la vara de José floreció y bajó al Espíritu Santo en forma de una paloma.  En la tradición pictórica, los pretendientes rechazados suelen representarse enfadados, rompiendo las varas en sus rodillas.  Tras celebrar sus esponsales, María regresó con sus padres.  José aparece en los episodios de la vida de la Virgen y Jesús, así como en escenas concretas de la Huida a Egipto y de la Sagrada Familia.  Suele representarse como un amable anciano dedicado en exclusiva al bienestar de su familia.  La idea de que era un hombre mayor posiblemente perdieron de los Evangelios apócrifos, en los que se afirma que ya había estado casado, que tuvo seis hijos y murió a la edad de 111 años. A menudo su atributo es una vara floreciendo.

 Las escenas de la infancia de la Virgen se ilustraban en ciclos de mosaicos, en paneles y en frescos. También se eligieron algunas escenas concretas, como en La Presentación de la Virgen en el Templo de Tiziano y Los desposorios de la Virgen, 1504, de Rafael.  La escena más representada de la vida adulta de la Virgen es la ANUNCIACIÓN, aunque también se la sueña representar en imágenes devocionales o en ciclos dedicados a su vida o la vida de Cristo, entre ellas la  Natividad, la Adoración y la Huida a Egipto. 

 Otra escena bastante representada es la DORMICIÓN, en la de María aparece que el cuerpo junto a los apóstoles en la más recóndita de las tres cuevas cercanas al Monte de los Olivos, donde apareció aparecieron los ángeles con Moisés, Elías  , Enoc y Cristo, y el cuerpo y el alma de la Virgen fueron transportados al Paraíso.  En la ASUNCIÓN de la Virgen -una escena muy popular, magníficamente retratada por Tiziano (h. 1518) -, María asciende a los cielos para convertirse en la Reina del Cielo.  Esta gloriosa imagen de la Virgen es una evolución de los prototipos bizantinos, en los 1ac aparece sentada en un trono como una figura monumental.  En la Maestàitaliana (o la Virgen y el Niño en Majestad) aparecerán ángeles y santos, si bien con un tamaño muy inferior a la Virgen para presentar la jerarquía existente.  En la CORONACIÓN DE LA VIRGEN se muestra a María siendo recibida por su hijo divino, que la corona como Reina del cielo.

Otros episodios más oscuros de la vida de la Virgen apenas fueron representados, como una leyenda de finales de la Edad Media describe una emotiva escena en la que Cristo y su madre se separan.  Esta imagen se hizo especialmente popular en Alemania;  en Cristo despidiéndose de su madre (h. 1520) de Altdorfer, San Juan Evangelista aparece separado de la escena viendo cómo la Virgen se desmaya en el momento de la separación. 

LORETO, situada en la costa adriática de Italia, era uno de los principales lugares de peregrinación debido a que, según la leyenda, la casa natal de la Virgen fue transportada milagrosa- mente hasta allí desde Tierra santa en 1291. La pintura de Caravaggio La  Virgen de los peregrinos (1604-1605) fue cargada como réplica a una estatua conocida como la Virgen de Loreto.  La santa casa de Loreto (h. 1742) de Tiepolo muestra la casa con la Virgen en el tejado mientras está elevada por unos ángeles.

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